Los mercados inmobiliarios del Centro y Este de Europa representan una gran oportunidad
por su reciente o inminente integración en la Unión Europea,
lo que supone unas importantes expectativas de crecimiento económico
y de la demanda interna y un rápido proceso de convergencia hacia los
estándares y la media de la UE .
El importante déficit de stock de vivienda nueva, la actividad inmobiliaria
como elemento de mejora de la calidad de vida, un marco jurídico y mercantil
suficientemente seguro o en proceso de mejora, el progresivo desarrollo y acceso
al mercado hipotecario a nivel local por parte de inversores extranjeros
y de compradores locales y un importante apoyo institucional a la inversión
extranjera, son sólo algunos de los factores que hacen pensar que se
pueda repetir en estos países el fenómeno ocurrido en el mercado
español a nivel de desarrollo inmobiliario .