Cuando hablamos de la Europa del
Este, nos referimos tanto a los países de la Europa Central (Hungría,
Polonia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia), incorporados
a la Unión Europea en 2004, como a los de la Europa del
Este (Bulgaria y Rumanía) incorporados en 2007.
Unos más maduros y avanzados
y otros con un elevado potencial de crecimiento suponen una gran
oportunidad para los inversores por las interesantes expectativas
y oportunidades a nivel de rentabilidad y revalorización.